El Brujo
La fuerza de un brujo radica en su deseo trascendente
No contaminado de sentimiento alguno
Mata sin ira
Bendice sin amor
Ha dejado su corazón dentro de una caja de cantera
Solamente va de vez en cuando a mirarlo
Masajearlo un poco limpiarlo besarlo
Sobre él llorar dos lágrimas
El brujo ha decidió habitar del lado del poder
Para ello ha dejado la servidumbre sensitiva
No se asombra ni se conmueve
Y tampoco trata de explicar los hechos
En su ejercicio noético sabe que las cosas
Pueden llegar a ser
E igualmente pueden dejar de ser
Cuanto duren no más: son
Ser brujo es una calamidad sin duda
Solamente compensada por una ególatra
Percepción de algo parecido al placer
De poder hacer lo que a uno le plazca
Ser brujo es llevar veinte toneladas
A la espalda
Sin encorvarse sin jadear
Ser brujo implica vivir
En todas las soledades posibles
Ser un hombre desposeído de alma
La cual debió ser arrojada irremisible
A un abismo insondable
No hay brujo feliz
No hay brujo triste
Un brujo siempre anda encabronado.
