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La Coctelera

POESÍA VIVA

5 Septiembre 2010

El picahuye

 

 

1

En honor a la verdad podemos afirmar que Santi Soto Bali había adelantado una barbaridad desde que ponía en práctica cotidianamente su terapia autoimpuesta.

Su carácter mejoró espectacularmente.

De ser un hombre taciturno, aturdido, díscolo, enemigo de la risa e incapaz de la convivencia humana, se ha venido a convertir en un hombre sano, amistoso, gentil y hasta simpático.

 

2

Indudablemente, Santi Soto venía arrastrando una serie de conflictos interiores originados, parte en su infancia y parte en su adolescencia, cual más ingrata una u otra.
Jamás querido, nunca reconocido, pasaba su vida a la sombra de los demás, como un jodido fantasma.

Su madre le tuvo tomada por sorpresa, era a todas luces un bebé no deseado, quien incluso sobrevivió a un intento de aborto que no prosperó.

De muy niño se identificaba con esa cumbiecita donde una niña canta que el huesito de pollo que ni le dan al gato es para ella.

Desde esta tierna infancia su autoestima no se levantó cinco centímetros del suelo.

3

En la primaria era la burla de su compañeros, a Santi Soto le decían "el orejas", nadie jugaba con él en los recreos, por su carácter harto retraído era tenido como un tonto. La presión que la gente ejercía sobre él le llevaba a tartamudear y a enredarse tanto al contestar en clase que no daba pié con bola.
Estas fallas y los graciosos armazones de los espejuelos que habían sido de una prima, le convertían en el blanco de la maldad de sus compañeros.

 

4

En la escuela secundaria fue víctima de un par de malosos que le traían en jaque permanente, le robaban, le golpeaban y le vejaban a la menor oportunidad.

El colmo llegó cuando se supo, él mismo lo supo entonces, que su mamá era prostituta.

No pudo seguir en la escuela cercana a su casa, tuvo que repetir segundo año y terminar la secundaria en otra escuela.

 

5

La prepa la estudió en la ciudad de León, Guanajuato, a donde fue a vivir con un tío de extraña conducta. Jamás logró adivinar a qué se dedicaba el hermano de su mamá.

Poco hablaba con él y a su madre, de la que se avergonzaba a muerte, ya no la vio más, hasta que, metida en un ataúd, le miró por última vez.

Aunque, esa mujer de rostro cenizo muy maquillada, era más una marioneta que su madre.

 

6

Terminando la escuela preparatoria, con tacto paquidérmico, su tío lo echó a volar con quinientos pesos y una mueca grosera que indicaba algo así como: de aquí para el real tú solito.

Santi ya se lo imaginaba, lo había pensado, pero no tenía una idea concreta al respecto. Así que se vio en la calle de un día a otro.

 

7

En la prepa Juan Escutia se había encontrado con un par de compañeros parecidos a él, es decir, con habilidades nulas para socializar.

Uno de ellos, hijo del dueño de una carnicería, fue su salvación.

Trabajó de tablajero un par de años, juntó algo de dinero, dado su desarrollo personal sobreviviente de la mezquindad de su madre y sus parientes, sus necesidades eran de lo más austeras.

Entonces se trasladó a la ciudad de México.

Como era su ciudad natal se sentía con derecho de vivir allí.

8

Con la recomendación de su ex patrón fue a dar a la Central de Abastos, allí se ocupó de un almacén de chiles secos y semillas. No sabía mucho de eso pero fue entrenado por un señor de avanzada edad que si bien era una chucha cuerera en su oficio, la artritis reumatoide ya le tenía hecho una piltrafa.

Santi fue dócil y aprendió pronto. Y a pesar de su carácter bien ojete, se llegó a encariñar con Don Alberto Zepeda, su jefe y mentor en estos asuntos del almacenaje.

Mas, su imagen de "has de cuenta que no estoy" logró que nadie le hiciera caso, cosa que le hundía más y más en su segregado hermetismo.

Por eso cuando se dieron los cambios en su personalidad, mostrando él un gesto más afable, una conducta más comedida, apareciendo una desconocida sonrisa en su boca, la gente lo notó, ¡Vaya que si lo notaron sus compañeros!

Empezó a ir a las fiestas, a salir a comer con sus camaradas, llegando al punto máximo de su liberación cuando cortejó a una muchacha del mostrador que le gustaba mucho, tanto que antes, al verla tan linda, le dolía el pecho provocándole ahogamiento y ganas de vomitar.

Y esto era porque él, siendo una verdadera chinche, era incapaz de aspirar a una mujer como ella.

9

Pero, ¿cómo fue que se operó el cambio de personalidad?

Como dije al principio, fue gracias a su perseverancia en una terapia que él mismo se impuso.

Por llamarle terapia a una práctica que le implicaba un reto, una emoción contenida, una acción eficaz y lo más importante, el supremo sentimiento de la impunidad.

Así que le decimos terapia a esta práctica más por sus resultados edificantes que por su metodología.

Resultados, por otra parte, del todo apreciables, pese a que Santi dio con su cura como el burro que tocó la flauta.

 

10

La práctica consistía en picarle el culo a la gente.

 

11

 

El descubrimiento que habría de cambiar su vida se suscitó, como las iluminaciones trascendentales, en un abrir y cerrar de ojos, mientras viajaba en un autobús urbano.Miró que iba a bajar un viejito tras tocar el timbre. Él viajaba cerca de la puerta trasera. Entonces, se le vino a la mente darle un piquete en el ano al viejito con el paraguas que llevaba.

La idea le divirtió.

Por un lado le causaba una morbosa emoción que jamás había sentido y por otro le parecía de lo más gracioso.

Pero no podría hacerlo, era solamente una idea. No se atrevería.

Sin embargo, día a día, esta idea se fue convirtiendo en una obsesión, siempre que viajaba en el transporte colectivo veía una oportunidad para hacerlo.

Llegó el día en que no pudo resistirse, el deseo de picarle el culo a la gente era una cuestión de vida o muerte.

 

12

Era una trasgresión, una práctica clandestina e ilegal, la cual debía ser llevada a cabo con oportunidad, velocidad y seguridad.

Y no halló Santi un mejor lugar para sus fines que el metro, el tren subterráneo de la ciudad de México.

Justo cuando las personas atravesaban la puerta hacia la salida o la entrada, daba igual, en el momento que se oye el pitido de cierre de puertas, Santi le daba un buen piquete en el ano a una persona, misma que elegía en el momento preciso: ¡Saz!

Lo hacía con el dedo medio, justo en la posición que adopta la mano para hacer la seña obscena tan usada en los estados unidos.

- ¡Tenga su piquete!

La gente picada en la cola reaccionaba con denuedo, el enojo al grado máximo, se alcanzaba a ver en los rostros gesticulantes, a través de la ventana del tren que se iba.

13

Cada vez que Santi lo hace, no abusa de ello, dosificando tanto el esfuerzo como el placer que le causa su travesura, experimenta una muy grande satisfacción.

Es, sin equivocarme, una sensación de logro, de éxito, similar a la que el golfista experimenta cuando hace un "hoyo en uno."

 

 

 

 

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

coach outlet

coach outlet dijo

Exactly. I admire it whenever I look at it.*

3 Diciembre 2010 | 08:29 AM

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Sobre mí

Gilberto Medina Casillas es un hombre, e intrínsecamente: un poeta. Desconociendo las razones de su extremado pudor, poco de su obra ha sido publicado, solamente las poesías y algunos cuentos y secuencias recogidas por Arturo Rivas Sainz, maestro tapatío muy amigo del poeta. Sin embargo, su gusto es ofrecer esporádicamente recitales, con el puro afán de liberar la obra un poco de su limbo presurizado que son los cajones olvidados. Se ha presentado en Guadalajara en la casa de la Cultura de Agua Azul; en la Galería Municipal; en la Sala Higinio Ruvalcaba y en el Castillo de los Colomos. Es miembro permanente de la Asamblea de poetas y se ha presentado en varias ocasiones en la sala Alconedo de la casa de la Cultura, en el museo de Santa Mónica, en el fuerte de Guadalupe y en otros sitios en la ciudad de Puebla. Ha escrito, dirigido y producido un programa de radio cultural llamado "Espacio Abierto", el cual ha tenido dos épocas, la primera en Radio Aztlán en Nayarit y la segunda en Radio Acir, en Puebla. En la Internet figuró durante dos años la página POESÍA VIVA la cual tuvo reconocimiento y destacados comentarios por parte de la revista Link (julio de 1999) Ahora revindica su nueva dirección: www.espacioblog.com/gilme “La poesía viva la que explota en los oídos simultáneos y caliente se desliza por el pecho hacia el corazón”

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