¡Viva las Vegas!
Las Vegas huele a ansiedad
A deseos insatisfechos
Que terminan con seres humanos
Por la ambición deshechos
Desde que llegas lo sabes
Aquí la derrota impera
Embusteros escenarios han puesto
Inescrupulosos mercenarios
Para arrancar ganancias desmedidas
A incautos y desorientados gambusinos
En el aire escarban
Con imaginarias palas
Buscando tesoros inasibles
Y con charolas de mentiras
Meces el agua de ríos imposibles
Buscando polvo de oro y pepitas
De pura fantasía
Los tramposos rebosantes de codicia
Combinan alcohol drogas y vicio
Que es por las autoridades consentido
Prostitución degradación angustia
Mitigada a penas por los prestamistas
El apostador sigue un sencillo dilema
Ganar quiere en su corazón lo quiere
Pero algo en él sabe
Que no lo conseguirá
El falso dios del dinero
Tiene aquí su trono
Sus adoradores se esfuerzan
Forzando sus pobres mentes
En mover la suerte
Creen emitir las posibles ondas
Que atraen la fortuna
Deseos extralimitados por
Hacerse ricos de un golpe
Frente a las máquinas tragamonedas
Van abonando sus sueños
En mesas de poker
Sudan frustrada sangre en silencio
Mirando cartas y contando
Dura la mirada gesto adusto
Van muriendo de a poquito
Cuando se juega nadie sonríe
Pues el jugador sabe
Bien que lo sabe
Que no ganará nunca
En sus adentros
Llora la aventura terminada
Pero se engaña a sí mismo
Y sigue y sigue
En ese rictus el apostador
No entiende
Hace que no entiende
Cómo sucedió que no sucede
No llega la esperada carta
Ni la figura necesaria
Ni la bola acelerada
Brinca en la casilla elegida
El anhelado triunfo
Coronado con laureles
De verdes billetes
Entrelazados
Es un vapor evanescente
Es una ilusión
Podrida
Una semilla hueca puesta
En un almácigo vacío
El apostador lo sabe bien que lo sabe
Y aún sabiéndolo porfía
Sin descanso busca la utópica
Riqueza que como una fiebre
Le incendia el cerebro obnubilado
Y se empeña en encontrar
La efímera cornucopia
Veloz e inalcanzable
En un hueco abierto en el universo
Por designios del destino
Que es el diablo disfrazado
Disponible para él solo
En ese preciso instante
Con el espacio y el tiempo en contubernio
Con su deseo anhelante
Dispuesto para él
Desde siempre
Para este momento exacto
En el que los dados ruedan.
Las Vegas, Clark, Nevada USA
Diciembre 2008
