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La Coctelera

POESÍA VIVA

27 Abril 2009

Todavía estamos esperando

 

Atisbando detrás de los atardeceres

entre los susurros del viento

en las comisuras de las sonrisas

en los ojos sorprendidos

 

Todavía estamos esperando

 

Leyendo entre líneas las noticias

buscando pistas en discursos

imaginando dobles intenciones

desbarajando folosofías olvidadas

 

Todavía estamos esperando

 

El oráculo definirtivo

la revelación prístina

al líder poderos

o la causa inextinguible

 

Todavía estamos esperando

 

el virus asesino

 la malaria global

el cáncer endémico

el areolito impactante

 

Todavía estamos esperando

 

La segunda venida de Jesucristo

la última reencarnación de Buda

la triunfal guerra santa

el nuevo dadísmo

 

Todavía estamos esperando

 

Algo

 lo que sea

 que nos evada

de la maldita responsabilidad

 

Todavía estamos esperando

 

Que un extraterrestre amigo

nos aclare que no fuimos los culpables

de destruir al planeta Tierra

y de acabar con la humanidad.

 

Todavia estamos esperando

 

Que sea cierto el tiempo cíclico

el fatal determinismo

que nos exime de la culpa

y la egoista maldad.

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16 Febrero 2009

Vida alcanzada.

 

Siempre detrás de la vida

Persiguiendo sueños

Nos apuramos por asirla

Pero

Ella va más rápido

Nos evade siempre

 

Por ocasiones creemos

Que la vamos a pescar

Cuando la vida acelera

Dejándonos atrás

 

Nos esforzamos más

Seguimos atajos

Saltamos por precipicios

Mas no le damos alcance

La vida sigue y sigue

Indiferente

Hacia adelante cruza el tiempo

Por caminos desconocidos

 

Porfiamos con denuedo

En pos de ella marchamos presurosos

Le tiramos manotazos

Ella se escurre como pez enjabonado

 

Nos cansamos frustrados y

Basta que nos detengamos

Sólo un poco

Para verla dar vuelta a la esquina

Quitándose de nuestra vista

 

Pensando que la perdemos

Corremos con más prisa

 

La vemos allá lejos

Apuramos el paso

En un desesperado esfuerzo

Nos acercamos

La tenemos cerca

Muy cerca

 

Entonces

Desapercibidamente

La vida se detiene

 

La podemos tocar

La jalamos hacia nosotros

La abrazamos

Te conozco

Ya te tengo

Le decimos de cerca

 

Y ella nos mira con triste gesto

En sus ojos

En el reflejo de sus ojos

Nos damos cuenta

¡Ah!

En ese instante malhadado

Que hemos muerto.

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19 Enero 2009

¡Viva las Vegas!

 

  

Las Vegas huele a ansiedad

A deseos insatisfechos

Que terminan con seres humanos

Por la ambición deshechos

 

Desde que llegas lo sabes

Aquí la derrota impera

 

Embusteros escenarios han puesto

Inescrupulosos mercenarios

Para arrancar ganancias desmedidas

A incautos y desorientados gambusinos

En el aire escarban

Con imaginarias palas

Buscando tesoros inasibles

Y con charolas de mentiras

Meces el agua de ríos imposibles

Buscando polvo de oro y pepitas

De pura fantasía

 

Los tramposos rebosantes de codicia

Combinan alcohol drogas y vicio

Que es por las autoridades consentido

Prostitución degradación angustia

Mitigada a penas por los prestamistas

 

El apostador sigue un sencillo dilema

Ganar quiere en su corazón lo quiere

Pero algo en él sabe

Que no lo conseguirá

 

El falso dios del dinero

Tiene aquí su trono

 

Sus adoradores se esfuerzan

Forzando sus pobres mentes

En mover la suerte

 

Creen emitir las posibles ondas

Que atraen la fortuna

 

Deseos extralimitados por

Hacerse ricos de un golpe

 

Frente a las máquinas tragamonedas

Van abonando sus sueños

En mesas de poker

Sudan frustrada sangre en silencio

Mirando cartas y contando

Dura la mirada gesto adusto

Van muriendo de a poquito

 

Cuando se juega nadie sonríe

Pues el jugador sabe

Bien que lo sabe

Que no ganará nunca

 

En sus adentros

Llora la aventura terminada

Pero se engaña a sí mismo

Y sigue y sigue

 

En ese rictus el apostador

No entiende

Hace que no entiende

 

Cómo sucedió que no sucede

No llega la esperada carta

Ni la figura necesaria

Ni la bola acelerada

Brinca en la casilla elegida

 

El anhelado triunfo

Coronado con laureles

De verdes billetes

Entrelazados

Es un vapor evanescente

Es una ilusión

Podrida

 

Una semilla hueca puesta

En un almácigo vacío

 

El apostador lo sabe bien que lo sabe

Y aún sabiéndolo porfía

 

Sin descanso busca la utópica

Riqueza que como una fiebre

Le incendia el  cerebro obnubilado

 

Y se empeña en encontrar

La efímera cornucopia

Veloz e inalcanzable

En un hueco abierto en el universo

 

Por designios del destino

Que es el diablo disfrazado

Disponible para él solo

En ese preciso instante

 

Con el espacio y el tiempo en contubernio

Con su deseo anhelante

 

Dispuesto para él

Desde siempre

Para este momento exacto

 

En el que los dados ruedan.

 

 

Las Vegas, Clark, Nevada USA

Diciembre 2008

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17 Octubre 2008

El hilo negro

En el sexo
el verdadero disfrute del hombre
está en función absoluta
del placer que experimente
la mujer.

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5 Octubre 2008

Míster Bond

1

- ¡Míster Bond, míster Bond! – llamaba a voz en cuello a su perro, ese niño que era yo.

Fuera de la casa, trasponiendo la verja, el chamaco miraba a un lado y a otro de la banqueta esperando descubrir al beagle café con pintas blancas en el pecho, los dedos de sus cuatro patas y la punta de la cola. Y como por arte del pipiripao, salió el animal del baldío vecino al número 18 de la calle de Manuel Doblado, donde se hallaba el vetusto pirul conocido por la comunidad de la calle como “el árbol”.

Llegado el can, quien saludó a su dueño con un par de enérgicos movimientos de cola. Una vez que hubo condescendido a que el niño le acariciara brevemente la cabeza, ambos comenzaron a caminar rumbo al poblado conocido como Santa Cruz del Monte, a donde se dirigía el joven a comprar hule para su resortera, pues el día anterior se había reventado un tirante cuando tiraba al blanco que era una lata de puré de tomate que había rescatado de la basura, bajo las recomendaciones reiteradas de su abuela:

- No te vayas a cortar con esa lata, son muy filudas esas cosas.

- No, Lita - respondía yo con un tono de voz que enfatizaba el pleno conocimiento del riesgo y mi gran suficiencia para evitar el peligro.

2

El fraccionamiento ciudad satélite era por ese entonces un conjunto de terrenos baldíos entre calles muy bien pavimentadas, con una que otra casa salpicando el paisaje, así que el niño que era yo y su perro atravesaron de Manuel Doblado a Bernardo Couto y de ahí a Ezequiel Montes para llegar a la loma, que en realidad era un grandísimo tanque de agua cubierto con una capa vegetal que le daba una muy ecológica apariencia.

Subieron y bajaron la loma y cruzaron un llano que después vendría a ser el circuito actores y que en ese entonces era el lugar donde se ubicaba nuestro campo de beisbol.

Subieron por la única calle del poblado y llegaron, el niño y el perro caminando a corta distancia uno del otro, a la tienda donde un señor de aspecto muy rural le vendió al chamaco dos hules del mismo tamaño, unos treinta y cinco centímetros.

Mientras el tendero bigotón le ofrecía una pieza de metal para hacer una resortera, el míster Bond sentado en el umbral de la tienda miraba pasar la gente y algunos automóviles y camionetas.

Mi perro siempre fue muy tranquilo, pensativo, reflexivo, muy observador y atento. Obediente y amistoso pero jamás empalagoso, quizá un tanto seco en la expresión de sus sentimientos.

- Vámonos, Bond.

Inmediatamente el perro cogió el camino de regreso y se adelantó unos diez metros cuando, saliendo de un terreno donde se ubicaba una vivienda con piso de tierra y materiales ligeros, un perro negro poco más alto que míster Bond, se le puso enfrente con una actitud retadora.

Míster Bond no se amilanó, con la cola tiesa levantando las orejas como sólo un beagle lo puede hacer, elevando el cartílago de la junta con la cabeza, se acercó al negro y se le puso costado a costado, vigilando los movimientos del oponente.

El niño iba a intervenir con la intención de asustar al perro negro, mas, por su mente pasaron dos ideas vertiginosas, primera: el perro estaba en su territorio; segunda: míster Bond se veía seguro. Así que se detuvo a seis metros de la escena.

El perro negro gruñó malhumorado y se dispuso a darse la vuelta para atacar al míster Bond, pero este, más rápido y agresivo lo empujó y le tiró varias dentelladas al lomo. El negro chilló, lastimado y corrió hacia la casucha despareciendo para dejar a beagle en la banqueta con el pelo del cuello erizado y el hocico enfurruñado.

Con medida confianza el niño se acercó a su perro y llamándolo por su nombre le instó a continuar el camino. Míster Bond echó una última mirada hacia donde se fue el perro negro y luego miró a su amo cambiando radicalmente su actitud, adoptando esa mirada comedida y recobrando su alegre paso.

3

Mi abuelito Eulogio hizo al míster Bond callejero, según mi abuelita Jovita y en realidad así fue, pues él le abrió la puerta y de alguna forma le alentó a irse a pasear por su cuenta.

Para ir a hacer sus necesidades míster Bond se acercaba a alguno de nosotros y nos instaba a abrirle la puerta con un chillido controlado batiendo la cola, cualquiera de nosotros le abría la puerta y el perro salía, tiraba su detritus y volvía a la casa.

Cuando llegaba arañaba la puerta de madera, que era la puerta de entrada y se sentaba muy derechito a esperar que alguien oyera el llamado y le abriera. Cuan tardábamos volvía a rasguñar la puerta y sedente volvía a la espera, hasta que alguien le abría, al pasar el perro miraba a su portero y daba un par de coletazos, a manera de agradecimiento.

4

Mi papá y míster Bond no eran muy amigos pero el perro comprendía que mi papá era el jefe.

- Míster Bond, ven – le decía mi papá llamándolo desde su cama donde estaba acostado.

El perro, que iba pasando rumbo a la escalera, se detenía y volteaba a a verlo con cara mustia. Le movía la cola un par de veces, sin mucha convicción, e intentaba seguir su camino para detenerse inmediatamente ante un segundo reclamo.

- Míster Bond, ven acá.

Entonces el beagle avanzaba lentamente hacia mi papá y llegaba hasta la orilla de la cama. Desde donde miraba a mi papá con cara circunspecta.

- Sube - ordenaba mi papá.

Y el perro subía de un ágil salto quedándose a su píes.

- Ven acá – ordenaba mi padre.

Con harto trabajo míster Bond se le arrimaba sabiendo lo que iba a ocurrir. Mi papá lo sujetaba abrazándolo o más bien apretándolo con fuerza hasta arrebatarle un chillido. Entonces le dejaba libre para que saliera disparado.

Ese era el juego que tenía mi papá con mi perro, al cual míster Bond se sometía muy contra su voluntad pero disciplinadamente.

Era fabuloso ese perro.

5

Sí, míster Bond era un gran perro. Había un detalle sorprendente, sus ojos eran si no exactamente iguales, mucho muy parecidos a los míos. Este aspecto lo descubrió el gordo Contreras y en ocasiones, bajo el influjo etílico, se me quedaba mirando y tomándo de la cara amistosamente me decía:

- ¡Míster Bond!

6

Cuando míster Bond tenía más de una año, entre la familia surgió la idea de sber a quién le hacía más caso el míster Bond.

En la sala nos sentamos en círculo mi papá, mi abuelita, mi abuelito y yo, antes de ocupar mi lugar, dejé al perro en medio de la sala.

A la una, a las dos y a las tres, todos, cada uno, excepto mi abuelita, le empezamos a llamar y él nos miraba e iniciaba la marcha hacia alguien y luego reculaba,

A todas luces manifestaba un conflicto y empezó a chillar inquieto.

Entonces mi abuelita le dijo como ella le llamaba:

- Bon.

Y el beagle se fue derecho hacia ella y le brincó al regazo.

Mi abuelita había ganado, indudablemente.

Mi papá entre celoso y racional dijo:

- Es porque ella le da de comer.

7

Los muchachos de circuito diplomáticos solíamos tener partidos de futbol en el parque central, ubicado frente a circuito cívico del lado poniente del periférico. Allí colocábamos piedras y suéteres para marcar las porterías y practicábamos el juego del hombre contra equipos de otros circuitos o de la unidad López Mateos, de por viveros de la loma.

De circuito diplomáticos el parque central está como a un kilómetro de distancia.

Me fui con mis amigos a jugar como a las cuatro de la tarde.

Cuando salí de la casa el míster Bond no estaba, me fui caminando en pleno chacoteo, llegué al parque y nos pusimos a jugar. Yo jugaba de medio izquierdo.

En una pausa entre el va y viene del juego, miro hacia la avenida circunvalación poniente y descubro a míster Bond olfateando la senda. Camina con paso ligero sin levantar la cabeza.

Llega a mí y cuando está cerca levanta la cara, me mira y corre hacia mí. Se acerca me pone las patas encima, le acaricio la cabecita y se va por ahí. Me esperará a que termine de jugar y me acompañará a casa.

8

Míster Bond y yo fuimos grandes amigos sin duda. Paseábamos por las calles de Ciudad Satélite y por la presa Marín y por algunos pueblitos a la redonda. Yo en mi bicicleta y él andando, yendo y viviendo a mi alrededor.

De pronto, de un día a otro, empezó a comportarse en forma extraña, huraño.

Yo le conocía bien y notaba que hacía esfuerzos por agradarme, como siempre, pero no lo conseguía, algo en su alma se lo impedía.

Así estuvo unos tres días y al cuarto ya no regresó de sus paseos solitarios.

Nunca más.

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5 Septiembre 2008

Cielo

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2 Septiembre 2008

El sexo

La mente requiere una buena dosis de sexo

Las explosivas hormonas imponen

Sus rumbos motivando los roles

De los géneros para la supervivencia

El complemento masculino femenino

Perturba las emociones en el coito

Estruja el corazón en suspiros

Que entrecortan el aliento

Es el alma que sale de uno

Y pasa al otro

Es un instante de fusión gonádica

Cuando los cromosomas se buscan

Para hacer el milagro

Cuando los gametos intentan

Crear la nueva cadena de la vida

Si lo logran comienza un ser

Con aliento propio da inicio

Al camino vibrante

Del aprendizaje

Por eso el sexo es sagrado

Depende del amor

Ha sido creado para regocijo nuestro

Y para darle gloria a Dios.

¿Podrán ustedes entender esto?

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20 Marzo 2008

Bienvenida

Llegaste a mi vida mientras miraba hacia otra parte

No te noté ni me fijé en ti

El resplandor de tu cabello y la profundidad de tu mirada

Pasaron desapercibidos a mi mente ofuscada

Y fue porque estaba buscando nada

Pero tú te plantaste a la mitad de mi esfera

Ignorabas mi pasado solamente atisbabas

Un futuro nuestro en tu lóbulo frontal despierto

Allí mezclabas tus sueños y en ellos

Mi persona fue naciendo

Cuando el mágico mejunje estuvo listo

Untaste tu saliva sobre mis párpados

Entonces te miré y en tu iris me vi

Tardé en reconocerme

Pues en mi rostro adusto

Había una sonrisa feliz.

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Sobre mí

Gilberto Medina Casillas es un hombre, e intrínsecamente: un poeta. Desconociendo las razones de su extremado pudor, poco de su obra ha sido publicado, solamente las poesías y algunos cuentos y secuencias recogidas por Arturo Rivas Sainz, maestro tapatío muy amigo del poeta. Sin embargo, su gusto es ofrecer esporádicamente recitales, con el puro afán de liberar la obra un poco de su limbo presurizado que son los cajones olvidados. Se ha presentado en Guadalajara en la casa de la Cultura de Agua Azul; en la Galería Municipal; en la Sala Higinio Ruvalcaba y en el Castillo de los Colomos. Es miembro permanente de la Asamblea de poetas y se ha presentado en varias ocasiones en la sala Alconedo de la casa de la Cultura, en el museo de Santa Mónica, en el fuerte de Guadalupe y en otros sitios en la ciudad de Puebla. Ha escrito, dirigido y producido un programa de radio cultural llamado "Espacio Abierto", el cual ha tenido dos épocas, la primera en Radio Aztlán en Nayarit y la segunda en Radio Acir, en Puebla. En la Internet figuró durante dos años la página POESÍA VIVA la cual tuvo reconocimiento y destacados comentarios por parte de la revista Link (julio de 1999) Ahora revindica su nueva dirección: www.espacioblog.com/gilme “La poesía viva la que explota en los oídos simultáneos y caliente se desliza por el pecho hacia el corazón”

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