Atisbando detrás de los atardeceres
entre los susurros del viento
en las comisuras de las sonrisas
en los ojos sorprendidos
Todavía estamos esperando
Leyendo entre líneas las noticias
buscando pistas en discursos
imaginando dobles intenciones
desbarajando folosofías olvidadas
Todavía estamos esperando
El oráculo definirtivo
la revelación prístina
al líder poderos
o la causa inextinguible
Todavía estamos esperando
el virus asesino
la malaria global
el cáncer endémico
el areolito impactante
Todavía estamos esperando
La segunda venida de Jesucristo
la última reencarnación de Buda
la triunfal guerra santa
el nuevo dadísmo
Todavía estamos esperando
Algo
lo que sea
que nos evada
de la maldita responsabilidad
Todavía estamos esperando
Que un extraterrestre amigo
nos aclare que no fuimos los culpables
de destruir al planeta Tierra
y de acabar con la humanidad.
Todavia estamos esperando
Que sea cierto el tiempo cíclico
el fatal determinismo
que nos exime de la culpa
y la egoista maldad.
servido por gilme
sin comentarios
compártelo
Siempre detrás de la vida
Persiguiendo sueños
Nos apuramos por asirla
Pero
Ella va más rápido
Nos evade siempre
Por ocasiones creemos
Que la vamos a pescar
Cuando la vida acelera
Dejándonos atrás
Nos esforzamos más
Seguimos atajos
Saltamos por precipicios
Mas no le damos alcance
La vida sigue y sigue
Indiferente
Hacia adelante cruza el tiempo
Por caminos desconocidos
Porfiamos con denuedo
En pos de ella marchamos presurosos
Le tiramos manotazos
Ella se escurre como pez enjabonado
Nos cansamos frustrados y
Basta que nos detengamos
Sólo un poco
Para verla dar vuelta a la esquina
Quitándose de nuestra vista
Pensando que la perdemos
Corremos con más prisa
La vemos allá lejos
Apuramos el paso
En un desesperado esfuerzo
Nos acercamos
La tenemos cerca
Muy cerca
Entonces
Desapercibidamente
La vida se detiene
La podemos tocar
La jalamos hacia nosotros
La abrazamos
Te conozco
Ya te tengo
Le decimos de cerca
Y ella nos mira con triste gesto
En sus ojos
En el reflejo de sus ojos
Nos damos cuenta
¡Ah!
En ese instante malhadado
Que hemos muerto.
servido por gilme
sin comentarios
compártelo
Las Vegas huele a ansiedad
A deseos insatisfechos
Que terminan con seres humanos
Por la ambición deshechos
Desde que llegas lo sabes
Aquí la derrota impera
Embusteros escenarios han puesto
Inescrupulosos mercenarios
Para arrancar ganancias desmedidas
A incautos y desorientados gambusinos
En el aire escarban
Con imaginarias palas
Buscando tesoros inasibles
Y con charolas de mentiras
Meces el agua de ríos imposibles
Buscando polvo de oro y pepitas
De pura fantasía
Los tramposos rebosantes de codicia
Combinan alcohol drogas y vicio
Que es por las autoridades consentido
Prostitución degradación angustia
Mitigada a penas por los prestamistas
El apostador sigue un sencillo dilema
Ganar quiere en su corazón lo quiere
Pero algo en él sabe
Que no lo conseguirá
El falso dios del dinero
Tiene aquí su trono
Sus adoradores se esfuerzan
Forzando sus pobres mentes
En mover la suerte
Creen emitir las posibles ondas
Que atraen la fortuna
Deseos extralimitados por
Hacerse ricos de un golpe
Frente a las máquinas tragamonedas
Van abonando sus sueños
En mesas de poker
Sudan frustrada sangre en silencio
Mirando cartas y contando
Dura la mirada gesto adusto
Van muriendo de a poquito
Cuando se juega nadie sonríe
Pues el jugador sabe
Bien que lo sabe
Que no ganará nunca
En sus adentros
Llora la aventura terminada
Pero se engaña a sí mismo
Y sigue y sigue
En ese rictus el apostador
No entiende
Hace que no entiende
Cómo sucedió que no sucede
No llega la esperada carta
Ni la figura necesaria
Ni la bola acelerada
Brinca en la casilla elegida
El anhelado triunfo
Coronado con laureles
De verdes billetes
Entrelazados
Es un vapor evanescente
Es una ilusión
Podrida
Una semilla hueca puesta
En un almácigo vacío
El apostador lo sabe bien que lo sabe
Y aún sabiéndolo porfía
Sin descanso busca la utópica
Riqueza que como una fiebre
Le incendia el cerebro obnubilado
Y se empeña en encontrar
La efímera cornucopia
Veloz e inalcanzable
En un hueco abierto en el universo
Por designios del destino
Que es el diablo disfrazado
Disponible para él solo
En ese preciso instante
Con el espacio y el tiempo en contubernio
Con su deseo anhelante
Dispuesto para él
Desde siempre
Para este momento exacto
En el que los dados ruedan.
Las Vegas, Clark, Nevada USA
Diciembre 2008
servido por gilme
sin comentarios
compártelo
1
- ¡Míster Bond, míster Bond! – llamaba a voz en cuello a su perro, ese niño que era yo.
Fuera de la casa, trasponiendo la verja, el chamaco miraba a un lado y a otro de la banqueta esperando descubrir al beagle café con pintas blancas en el pecho, los dedos de sus cuatro patas y la punta de la cola. Y como por arte del pipiripao, salió el animal del baldío vecino al número 18 de la calle de Manuel Doblado, donde se hallaba el vetusto pirul conocido por la comunidad de la calle como “el árbol”.
Llegado el can, quien saludó a su dueño con un par de enérgicos movimientos de cola. Una vez que hubo condescendido a que el niño le acariciara brevemente la cabeza, ambos comenzaron a caminar rumbo al poblado conocido como Santa Cruz del Monte, a donde se dirigía el joven a comprar hule para su resortera, pues el día anterior se había reventado un tirante cuando tiraba al blanco que era una lata de puré de tomate que había rescatado de la basura, bajo las recomendaciones reiteradas de su abuela:
- No te vayas a cortar con esa lata, son muy filudas esas cosas.
- No, Lita - respondía yo con un tono de voz que enfatizaba el pleno conocimiento del riesgo y mi gran suficiencia para evitar el peligro.
2
El fraccionamiento ciudad satélite era por ese entonces un conjunto de terrenos baldíos entre calles muy bien pavimentadas, con una que otra casa salpicando el paisaje, así que el niño que era yo y su perro atravesaron de Manuel Doblado a Bernardo Couto y de ahí a Ezequiel Montes para llegar a la loma, que en realidad era un grandísimo tanque de agua cubierto con una capa vegetal que le daba una muy ecológica apariencia.
Subieron y bajaron la loma y cruzaron un llano que después vendría a ser el circuito actores y que en ese entonces era el lugar donde se ubicaba nuestro campo de beisbol.
Subieron por la única calle del poblado y llegaron, el niño y el perro caminando a corta distancia uno del otro, a la tienda donde un señor de aspecto muy rural le vendió al chamaco dos hules del mismo tamaño, unos treinta y cinco centímetros.
Mientras el tendero bigotón le ofrecía una pieza de metal para hacer una resortera, el míster Bond sentado en el umbral de la tienda miraba pasar la gente y algunos automóviles y camionetas.
Mi perro siempre fue muy tranquilo, pensativo, reflexivo, muy observador y atento. Obediente y amistoso pero jamás empalagoso, quizá un tanto seco en la expresión de sus sentimientos.
- Vámonos, Bond.
Inmediatamente el perro cogió el camino de regreso y se adelantó unos diez metros cuando, saliendo de un terreno donde se ubicaba una vivienda con piso de tierra y materiales ligeros, un perro negro poco más alto que míster Bond, se le puso enfrente con una actitud retadora.
Míster Bond no se amilanó, con la cola tiesa levantando las orejas como sólo un beagle lo puede hacer, elevando el cartílago de la junta con la cabeza, se acercó al negro y se le puso costado a costado, vigilando los movimientos del oponente.
El niño iba a intervenir con la intención de asustar al perro negro, mas, por su mente pasaron dos ideas vertiginosas, primera: el perro estaba en su territorio; segunda: míster Bond se veía seguro. Así que se detuvo a seis metros de la escena.
El perro negro gruñó malhumorado y se dispuso a darse la vuelta para atacar al míster Bond, pero este, más rápido y agresivo lo empujó y le tiró varias dentelladas al lomo. El negro chilló, lastimado y corrió hacia la casucha despareciendo para dejar a beagle en la banqueta con el pelo del cuello erizado y el hocico enfurruñado.
Con medida confianza el niño se acercó a su perro y llamándolo por su nombre le instó a continuar el camino. Míster Bond echó una última mirada hacia donde se fue el perro negro y luego miró a su amo cambiando radicalmente su actitud, adoptando esa mirada comedida y recobrando su alegre paso.
3
Mi abuelito Eulogio hizo al míster Bond callejero, según mi abuelita Jovita y en realidad así fue, pues él le abrió la puerta y de alguna forma le alentó a irse a pasear por su cuenta.
Para ir a hacer sus necesidades míster Bond se acercaba a alguno de nosotros y nos instaba a abrirle la puerta con un chillido controlado batiendo la cola, cualquiera de nosotros le abría la puerta y el perro salía, tiraba su detritus y volvía a la casa.
Cuando llegaba arañaba la puerta de madera, que era la puerta de entrada y se sentaba muy derechito a esperar que alguien oyera el llamado y le abriera. Cuan tardábamos volvía a rasguñar la puerta y sedente volvía a la espera, hasta que alguien le abría, al pasar el perro miraba a su portero y daba un par de coletazos, a manera de agradecimiento.
4
Mi papá y míster Bond no eran muy amigos pero el perro comprendía que mi papá era el jefe.
- Míster Bond, ven – le decía mi papá llamándolo desde su cama donde estaba acostado.
El perro, que iba pasando rumbo a la escalera, se detenía y volteaba a a verlo con cara mustia. Le movía la cola un par de veces, sin mucha convicción, e intentaba seguir su camino para detenerse inmediatamente ante un segundo reclamo.
- Míster Bond, ven acá.
Entonces el beagle avanzaba lentamente hacia mi papá y llegaba hasta la orilla de la cama. Desde donde miraba a mi papá con cara circunspecta.
- Sube - ordenaba mi papá.
Y el perro subía de un ágil salto quedándose a su píes.
- Ven acá – ordenaba mi padre.
Con harto trabajo míster Bond se le arrimaba sabiendo lo que iba a ocurrir. Mi papá lo sujetaba abrazándolo o más bien apretándolo con fuerza hasta arrebatarle un chillido. Entonces le dejaba libre para que saliera disparado.
Ese era el juego que tenía mi papá con mi perro, al cual míster Bond se sometía muy contra su voluntad pero disciplinadamente.
Era fabuloso ese perro.
5
Sí, míster Bond era un gran perro. Había un detalle sorprendente, sus ojos eran si no exactamente iguales, mucho muy parecidos a los míos. Este aspecto lo descubrió el gordo Contreras y en ocasiones, bajo el influjo etílico, se me quedaba mirando y tomándo de la cara amistosamente me decía:
- ¡Míster Bond!
6
Cuando míster Bond tenía más de una año, entre la familia surgió la idea de sber a quién le hacía más caso el míster Bond.
En la sala nos sentamos en círculo mi papá, mi abuelita, mi abuelito y yo, antes de ocupar mi lugar, dejé al perro en medio de la sala.
A la una, a las dos y a las tres, todos, cada uno, excepto mi abuelita, le empezamos a llamar y él nos miraba e iniciaba la marcha hacia alguien y luego reculaba,
A todas luces manifestaba un conflicto y empezó a chillar inquieto.
Entonces mi abuelita le dijo como ella le llamaba:
- Bon.
Y el beagle se fue derecho hacia ella y le brincó al regazo.
Mi abuelita había ganado, indudablemente.
Mi papá entre celoso y racional dijo:
- Es porque ella le da de comer.
7
Los muchachos de circuito diplomáticos solíamos tener partidos de futbol en el parque central, ubicado frente a circuito cívico del lado poniente del periférico. Allí colocábamos piedras y suéteres para marcar las porterías y practicábamos el juego del hombre contra equipos de otros circuitos o de la unidad López Mateos, de por viveros de la loma.
De circuito diplomáticos el parque central está como a un kilómetro de distancia.
Me fui con mis amigos a jugar como a las cuatro de la tarde.
Cuando salí de la casa el míster Bond no estaba, me fui caminando en pleno chacoteo, llegué al parque y nos pusimos a jugar. Yo jugaba de medio izquierdo.
En una pausa entre el va y viene del juego, miro hacia la avenida circunvalación poniente y descubro a míster Bond olfateando la senda. Camina con paso ligero sin levantar la cabeza.
Llega a mí y cuando está cerca levanta la cara, me mira y corre hacia mí. Se acerca me pone las patas encima, le acaricio la cabecita y se va por ahí. Me esperará a que termine de jugar y me acompañará a casa.
8
Míster Bond y yo fuimos grandes amigos sin duda. Paseábamos por las calles de Ciudad Satélite y por la presa Marín y por algunos pueblitos a la redonda. Yo en mi bicicleta y él andando, yendo y viviendo a mi alrededor.
De pronto, de un día a otro, empezó a comportarse en forma extraña, huraño.
Yo le conocía bien y notaba que hacía esfuerzos por agradarme, como siempre, pero no lo conseguía, algo en su alma se lo impedía.
Así estuvo unos tres días y al cuarto ya no regresó de sus paseos solitarios.
Nunca más.
servido por gilme
sin comentarios
compártelo
La mente requiere una buena dosis de sexo
Las explosivas hormonas imponen
Sus rumbos motivando los roles
De los géneros para la supervivencia
El complemento masculino femenino
Perturba las emociones en el coito
Estruja el corazón en suspiros
Que entrecortan el aliento
Es el alma que sale de uno
Y pasa al otro
Es un instante de fusión gonádica
Cuando los cromosomas se buscan
Para hacer el milagro
Cuando los gametos intentan
Crear la nueva cadena de la vida
Si lo logran comienza un ser
Con aliento propio da inicio
Al camino vibrante
Del aprendizaje
Por eso el sexo es sagrado
Depende del amor
Ha sido creado para regocijo nuestro
Y para darle gloria a Dios.
¿Podrán ustedes entender esto?
servido por gilme
sin comentarios
compártelo